Esta es la primera pregunta que hemos recibido para este espacio. Y nos gusta, porque parece muy simple... hasta el momento en que uno realmente intenta responderla.
¿Qué es un masaje «completo», en el fondo?
¿Es el que recorre todo el cuerpo, desde los pies hasta los hombros? ¿El que dura más tiempo? ¿El que trabaja más las zonas tensas? ¿El que alterna diferentes presiones y diferentes sensaciones? ¿O simplemente el que te da, al final, esa sensación bastante rara de haber desconectado por completo durante un momento?
La respuesta no es la misma para todo el mundo.
Se puede recibir perfectamente un masaje de cuerpo entero y quedarse un poco con las ganas. A la inversa, una sesión menos larga o más específica a veces puede parecer mucho más completa porque el ritmo, la presión y la forma de masajear correspondían exactamente a lo que nos apetecía ese día.
También hay una diferencia entre un masaje «completo» en sentido técnico y un masaje que proporciona una sensación de experiencia completa. En el primer caso, se piensa en las diferentes partes del cuerpo que son masajeadas. En el segundo, se habla más bien de continuidad, de presencia, de relajación y de la capacidad de dejar de pensar en lo que pasa afuera durante unos instantes.
Y luego está la duración. Treinta minutos, una hora, noventa minutos o dos horas: evidentemente no es la misma experiencia. Más tiempo permite ir más despacio, dejar más espacio a ciertas zonas, variar más el ritmo y construir una sesión más progresiva. Pero la duración por sí sola no hace necesariamente la calidad del masaje.
En Bogards, preferimos entonces darle una ligera vuelta a la pregunta.
Más que buscar cuál sería, en absoluto, «el masaje más completo», vale más preguntarse: ¿qué haría que, al final de su sesión, tenga realmente la sensación de haber recibido el masaje que necesitaba?
Si aún duda, puede comparar nuestros diferentes masajes y sus duraciones para ver qué se adapta mejor al momento que te apetece concederte.

